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Enetemec

Una simpática meme-z

Hace unos días, el compañero y habitual por el blog Milgrom (regente junto con Maelmstrom del estupendástico blog Pruebas de Estupidez , rebautizado en los links de esta bitácora como Humanidad Supina) nos proponía hacer un meme, simpático jueguecillo al parecer muy de moda en la comunidad bloguera.

Ahi va eso.

Reglas:

* A. Cada jugador comienza con un listado de ocho cosas.

* B. Tienen que escribir esas 8 cosas en su blog y junto con las reglas del juego.

* C. Tienen que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar y anotar sus nombres o el nombre de su blog.

A continuación ponemos las 8 cosas de Cristina y las 8 de un servidor

Cristina

1. Me encanta toda la parafernalia "oscura" en general:las formas de murcielagos,calaveras,cementerios,telas de araña,cruces,velas... y no me considero gótica, eh?

2. Si existiera la carrera de brujería me hubiese gustado ser una bruja,pero no de las que echan las cartas, sino de las que viven en el bosque haciendo hechizos y volando con la escoba; pero como no hay me aguanto y hago Historia del Arte.

3. Bela Lugosi es el Drácula más guapo, elegante y creíble de los que ha habído. Y punto.

4. Me fascina el arte y cada vez que puedo me compro un libro relacionado con él, pero son caros y no puedo comprarme todos los que yo querría.

5. Enetemec y yo nos conocímos en un bareto jebi de Sevilla al que ibamos con nuestros respectivos amigos. Me caía fatal y no lo podía aguantar.Nada que ver con ahora.

6. Tengo un teclado Yamaha en préstamo con el que me gusta sacarme canciones, aunque facilitas (de Alaska y Parálisis Permanente no salgo).

7. Desde que me saqué el carnet de conducir hace algo más de un año he descubierto el placer de llevar un coche, y desde que vivo en un pueblo mucho más.

8. Me gusta mucho el cine, en especial las películas de terror clásicas y el cine de Hollywood de los años 40-50 y 60.

NtmeC

1. El significado de mi nick se debe, como otras tantas cosas en mi vida, a una soberana soplapollez: me gusta mucho el Carnaval de Cádiz, y al principio de mi incursión en Internet solía frecuentar chats de Carnaval. Tras un baile de nicks durante un tiempecillo, un día escuchando una chirigota me vino la inspiración, y decidí usar como nick las iniciales de una frase de esa chirigota: No tiene maldá er Carmelo. Lo conservo desde entonces.

2. En el ambiente heavy de Sevilla, se me conoce por cantar a pleno pulmón canciones de los Judas. Como según algunos tengo un gran falsete, me pusieron de mote Javi Halford. No tiene nada que ver con la homosexualidad, lo prometo.

3. He dejado dos licenciaturas universitarias: Psicología al empezar segundo, porque mi rechazo al conductismo me impedía estudiar algo en lo que no creo. Filosofía en primero, por falta total de tiempo y por necesidad económica. Que uno es joven pero la teta de mamá y papá no va a durar siempre.

4. Una de las influencias más notorias entre Cristina y yo ha sido en lo musical: ella me metió más en el Hard Rock y el Black Metal y yo a ella en el metal extremo en general.

5. Mi madre suele pillarme siempre que estoy haciendo air guitar en mi habitación.

6. Por (maravillosa) educación familiar, no puedo dormir sin haber leído antes un poco, a no ser en condiciones de embriaguez o cansancio extremas. El resultado es haberme leido La Regenta por mis santos cojones.

7. Fui a Italia con unos grupos de fe (que sí, que no es bromita) en los que estaba en el instituto para ver la tumba del patrón de mi colegio. El recuerdo más grato que tengo es gritar palabras malsonantes a pleno pulmón por el centro de Turín.

8. Un colega estudiante de Periodismo tenía un programa de radio en su pueblo. Un día nos invitó a otros colegas y a mí al susodicho: aquel fue el último programa, lo cancelaron tras el pitorreo que tuvimos.

Le pasamos el testigo del meme a: Viruete, Montse Akane, Kiüs, Ogam y Sanjuu. No se nos ocurren más, así que dejémoslo estar. En mi casa jugamos así.

Y el rock se volvió decente

Después de poner los dientes largos a alguno y tener a la expectativa a otros, ha llegado el esperado artículo monográfico que inaugurará la sección Centrémonos.

En este post hemos volcado especialmente el trabajo y la ilusión para ofrecerles una entrada que, con el trasfondo insustituible de nuestro particular estilo, pretende ser una puerta abierta a un tema que por desgracia no es tan conocido como quisiéramos; por esto y por nuestra pasión acerca del asunto hemos decidido regalarles este artículo. No podrán quejarse, malandrines.

Antes de que comiencen a leer, debo advertirles que debido a su carácter monográfico y de mayor profundidad el artículo es de extensión media-larga, que confío en que se les haga más corta gracias a la manera divertida y particular con que vamos a tratarlo.

Como verán, también estrenamos nuevo aspecto en el blog, que esperemos sea de su agrado y facilite el disfrute de la web.

Antes de meter las manos en la masa, agradecer por mi parte una vez más a Cristina su respuesta afirmativa a mi petición de compartir este espacio, decisión sin duda acertadísima a raíz del éxito del post anterior; sin ella hubiera sido imposible actualizar de esta forma la bitácora. Del mismo modo, nos gustaría darle las gracias al creador del artículo en Wikipedia acerca del asunto del que queremos hablar, pues se trata de la única información medianamente seria y extensa que hemos encontrado como para tener en cuenta a la hora de documentarnos.

Por último y más importante, no podemos dejar de agradeceros a todos los que nos leéis vuestro apoyo en forma de lecturas y comentarios, que constituye lo que realmente nos merece la pena a la hora de currarnos el blog.

Y ahora, como diría aquel sabio: dejarse ya de rollo. Hablemos de

AOR

Origen del género y características básicas

Seguramente alguno de ustedes se pregunte qué demonios es eso del Aor. No les culpo, ya que a pesar de nuestra manía de fagotizar casi todo lo relacionado con la cultura americana hemos ignorado a esta vertiente del rock como si de un haba de un paquete de Pasaratos se tratase.

El Aor (siglas de Adult Orient Rock, Rock Orientado a los Adultos), también conocido por Soft Rock, es un estilo musical que supone un giro de tuerca más al batiburrillo que suponen los diferentes géneros del rock y sus derivados. Grosso modo podríamos decir que se trata de un hard rock suavizado, manteniendo la estructura básica del mismo pero añadiendo un toque popero y algo más de melodía que lo hace más comercial y accesible al gran público (lo que el asustaviejas heavy del barrio llamaría mariconada), pudiendo gustar igualmente a los fans más acérrimos del estilo del que toma la base.

El género nace a principios de los 70 en Estados Unidos, paralelamente y como respuesta al auge de los grupos de rock sinfónico-progresivo y al nacimiento de los primeras bandas de heavy metal y rock pesado, e igualmente como reflejo del cambio en las prioridades culturales del yankee medio, propiciado sobre todo por el Baby Boom. Es comprensible, un crío en casa no deja mucho tiempo para tomar ácido y componer discos conceptuales, y un padre con melena y dedicando más tiempo a follarse groupies que a grabar en video los primeros pasos de su hijo no es serio.

Huelga decir que se mantiene el cuarteto guitarra-bajo-batería-voz, pero éstos se acompañan habitualmente de un teclado u otros instrumentos (principalmente de la familia viento-metal: saxofones y demás zarandajas) que le dan mayor riqueza musical al conjunto, huyendo en la mayoría de los casos de los enrevesados solos y armonías del “género padre” (el Hard Rock) y sirviendo de base al conjunto armónico más que otra cosa. No esperen, por lo tanto, las miles de notas por segundo del Hammond de Jon Lord.

Todo lo anteriormente dicho no es más que una revisión general del estilo, ya que como hemos señalado anteriormente en el rock es muy difícil mantener la “pureza”. En la práctica totalidad de grupos de Soft Rock éste se mezcla en determinados momentos con todavía más pop, pero también se nutre de otros géneros como el jazz e incluso de la progresía y dureza de los estilos a los que pretendía hacerles la competencia.

En base a esto podemos decir sin temor a equivocarnos que todas las discusiones con el típico colega metalero acerca del carácter puro y limpio de tal o cual estilo son una pérdida de tiempo. Pero no se preocupen, esos pequeños enfrentamientos son casi tan constituyentes de la afición al género como pueden ser el color negro o arremolinarse en la puerta de un garito.

Visualmente el Aor bebe bastante de la estética de mullet y ropajes horteras tan habitual de los grupos de Hair Metal en los 80 y popularizada entre la masa por éstos; iban vestidos como todo hijo de vecino en aquella época, vamos. Es por eso que no existen fotos del batería de Foreigner con una camiseta llena de demonios y sangre, más que nada porque no representaría en absoluto los temas que solían tratar en sus letras.

Un aorero de pro habla en sus composiciones de relaciones de amor y amistad, problemas sociales “adultos” (de ahí el nombre del género, siento decirles que la etiqueta no corresponde a nada relacionado con el porno) y de la vida cotidiana sobre todo. Eran una especie de Los Chichos pero sin haber pisado La Modelo.

Debido a su lírica característica y a su sonido light, muchos antiguos hippies que con el paso de los años habían formado una familia e intentaban convertirse en ciudadanos respetables pudieron seguir escuchando la música que idolatraban tamizada con un poco de pop para no saturar sus atrofiados oídos por los miles de watios de Woodstock y con letras adaptadas a unas inquietudes distintas.

Poco a poco el Soft Rock fue abriéndose paso en el corazón de los americanos y más tarde ocupó también parte de las discotecas del rockero europeo, convirtiéndose sobre todo en el Nuevo Mundo en una referencia cultural importantísima. Pero eso lo veremos en el próximo apartado.

La época dorada: el mullet conquista Estados Unidos

Actualmente, Al gore les acusa del calentamiento global de la Tierra a causa del uso desmedido de laca Nelly


Hacia finales de los 70 y comienzos de la gloriosa época del rock en los 80, el Aor se había conformado como el estilo favorito de los melómanos del otro lado del Atlántico. Es ahora cuando los grandes nombres del Soft Rock ocupan horas y horas en la radio (incluso se crearon emisoras específicas para ello, como la WYNY o la New York´s WTFM) y venden millones de discos.

Bandas como Journey, sin duda el grupo Aor más popular y toda una institución en Usa, Europe o Survivor experimentan en este momento el haberse convertido en la banda sonora de la existencia de cientos de miles de personas, y grupos pioneros del estilo como Toto, los ya mencionados Foreigner o Harem Scarem ven como su música es más que una moda y casi se hace una religión.

No hay más que ver cualquier película estadounidense rodada entre 1980 y principios de los 90 para darse cuenta de que además de llevar jerséis de colores chillones y que se llenaban de bolitas, absolutamente todo el mundo gustaba del Aor. Muy probablemente la mujer de Al Gore se arañaría la cara con frecuencia por aquel entonces.

Nos detenemos ahora de la mano de Cristina un poco más en los grupos Softrockeros más importantes, echando un vistazo a su vida y obra.

Journey: El grupo donde el guitarrista Neal Schon (cuyo peinado es capaz de crear su propia órbita) y el cantante Steve Perry (¿la mezcla de Topogigio y una peluca?) se hicieron famosísimos con grandes canciones como Any Way You Want It, Don´t Stop Believing, Who´s Crying Now, Faithfully (con típico video que muestra al grupo en ruta, en conciertos, con su familia y sus hijos..) o mi video favorito Separate Way donde los ademanes de tocar instrumentos invisibles, la chupa blanca de la chica (¡me encanta!) o la bateria hecha con bidones hace que sea un tema totalmente recomendable.

El disco que los hizo realmente famosos fue el Escape del 81,aunque no tiene todas las que yo he comentado, asi que es mucho mejor cualquier recopilatorio de la mula.Kiss FM no sabe el filón que se está perdiendo.

¿Parecido razonable?


Toto: De esta gente conozco menos. Con sus exitazos Hold The Line y África, que se aleja un poco de su estilo setentero y se acerca más a lo que se llevaba en la época (más sintetizadores, baterias eléctricas, melodías más suaves...).Muy famosos en América aunque con una carrera algo irregular.

Foreigner: El último de la gran triada puramente aorera americana de los 70-80. Elegancia y buenas melodias, sus temas más conocídos son Feels Like The First Time, Waiting For A Girl Like You o la archiconocída I Wanna Know What Love Is, casi el tema de cabecera de Kiss FM y que ya ha versionado hasta Julio Iglesias (mira como me gusta, como me gusta el bacalao, el bacalao con papas)

Survivor:Grupo al que yo mísma le tengo un gran cariño, con canciones ochenteras a más no poder; si el fútbol tiene We Are The Champions, el boxeo tendrá por siempre The Eye Of The Tiger, canción con la que ganaron un Grammy y estuvo nominada al Óscar por Rocky III.

Suyo es el tema principal de Karate Kid (la típica canción de la típica pelicula juvenil de los 80 que proclama valores como la autosuperación, no rendirte, luchar por tus sueños... y de fondo ondeando la bandera americana,ains) y además discazos como soles mañaneros: Vital Signs, Too Hot To Sleep o el ya citado Eye Of The Tiger.

Mi mirada te dice... CHAN CHANCHANCHAN


Han sacado un intento llamado Reach el año pasado, no estaba mal pero solo se quedó en eso, un intento.

Bad English: Podría integrarse en el hard melódico, pero ha quedado claro que el AOR no es un estilo puro, canciones como When You Smile, Price Of Love o Forget Me Not valen como barco como animal acuático.

Sólo grabaron 2 discos y decir que algunos de sus integrantes habian estado en Journey y tras la caída de Bad English volvieron a Journey.

Aparte de éstos hay cantidad de grupos que rozan en el Hard Melódico-AOR y que tambien merecen la pena y son totalmente recomendables como Harem Scarem, Petra (que practicaban ¡rock cristiano!), Triumph (¡el batería es el cantante y hace las dos cosas a la vez!), Pride of Lions, Whitesnake (si bien David Coverdale últimamente se ha dedicado a sacar álbumes irregulares y a parecerse cada vez más a Mercedes Milá) Magnum, Sangre Azul (producto nacional), Alien, Blue Tears, Boston, Night Ranger (no, de Texas no ), 220 Volt, Shy, ASAP (el grupo de Adrian Smith de los Maiden)... y todos ellos aderezados con pelos cardados, mullets, colores chillones y estampados animales, ¡si el Cielo existe tiene que ser asi!.

Y ahora... ¡a quemar la mula!

In the still of the night!

¡Los psicokillers más crueles y perversos por 2 euros,oiga!

¡Los psicokillers más crueles y perversos por 2 euros,oiga!

Este es mi primer articulo en el blog en colaboración con Enetemec, y como puesta de largo de la sección Recomendamos; esperemos que guste la nueva etapa y ¡muchas gracias por opinar! Y dicho ésto, al turrón xD.

Artículo tras artículo habrá quedado patente nuestro interés por lo oscuro, la cochambre, el morbillo...que todo unído da un gusto particular como el nuestro, como el mío, que me hizo interesarme por el libro del que les voy a hablar, Pasajes del terror de Juan Antonio Cebrián.

En Sevilla lo he encontrado en una libreria de saldo y en las ofertas del Corte Inglés por 2-3 euros, por lo que no me pude resistir; lo curioso es que la ingente cantidad de ejemplares de la misma colección que se amontonaban en la estantería me hizo imaginarme hangares del ejército llenos de estos libros (¿nadie los compró en su momento?).

Pasajes del Terror es el nº16 de la colección La Puerta del Misterio dirigida por Jiménez del Oso. Desde la portada, su mirada escondida tras esas grandes bolsas como croasanes me decía cóooommmprameee y claro, me lo compré.

Me encantan los programas tipo Cuarto Milenio y he seguido bastante a Iker Jiménez, pero últimamente me decepciona. Creo que ese lifting, el implante de pelo y ese nuevo peinado a lo Manolo Escobar le ha trastocado las ideas, como cuando Homer se transplantó la cabellera de Snake.

¿Qué nos encontramos? La vida y "obra" de 15 asesinos más o menos famosos de la Historia, desde Chikatilo a Ed Gein pasando por el carnicero de Hannover; si te gusta el tema ¡éste es tu libro, joven morboso!

Presenta una edición con sobrecartón donde dentro de un circulo rojo al más puro estilo anunciado en tv nos advierten "los psicokillers más crueles y perversos parecían personas normales"(?!?)

Pero lo más alucinante del libro es que además de venir con fotografías, viene con dibujos que muestran a los asesinos "metidos en faena" de una forma muy gráfica (¿era realmente necesario?), lo que lo hace un libro muy completo y ameno y ¡qué coño!, que está muy bien para 2 pavos, qué más pedis ¡so ratas! (aunque su precio original era de 17'20 euros, vaya robo).

Esta editado por Nowtilus Frontera,cuyo simbolo parece un culo. Sí sí, un culo; y ya para rematar adjunta el nombre de su pagina web www.lapuertadelmisterio.com, que no lleva a ningun lado...Tal vez esta sea la verdadera puerta del misterio...

Publicado por Cristina Painful

Alucina vecina

Tras unos días de preparación, en los que hemos trabajado con el rigor y el esfuerzo que nos caracterizan, les presentamos las jugosas novedades con las que pretendemos hacer el blog más dinámico, más variado y por supuesto más a nuestro gusto. Que al fin y al cabo, la bitácora es nuestra, qué cojones.

Si se han fijado, les llevo hablando en plural todo este rato. Y es que la principal baza con la que vamos a jugar a partir de ahora es con la incorporación plena al trabajo de actualización y extensión del Universo de esta web de mi preciosa novia Cristina. Siempre ha estado a mi lado, colaborando de un modo u otro e inspirando muchos de los artículos aquí expuestos, pero de aquí en adelante realizaremos la página codo con codo para intentar convertir este nuestro rincón en un sitio de encuentro de mentes inquietas como las nuestras. Les puedo asegurar que la experiencia será grata.

En segundo lugar, hemos decidido incorporar dos nuevas secciones que, junto con las ya existentes y quizá alguna que vendrá, procurarán cumplir las posibles expectativas que alguno de ustedes hayan podido formarse en el poco tiempo que llevamos en activo. Además, tenemos tantas cosas y tan distintas de las que hablar, que las categorías ya presentes se nos quedaban un poco cortas. Las dos secciones de las que les hablo son Centrémonos y Recomendamos; en la primera trataremos con una extensión algo más larga de lo habitual algún tema que nos interese particularmente, y en Recomendamos les ofreceremos periódicamente discos, libros, pelis y otras formas de cultura variada que pensemos que merecen la pena.

Con toda la sustancia que les ofrecemos, puedo decir sin demasiado temor a equivocarme que este sitio seguirá evolucionando y convirtiéndose poco a poco en un lugar para pasar un rato agradable y en el que compartir todas esas pequeñas cosas que hacen que la existencia merezca un poco más la pena. Desde luego, nuestra intención no es otra.

Piensa mal y acertarás

Mientras preparamos la sorpresa bloguera que les hará, parafraseando a un colega, cagarse y peerse, me gustaría dejarles una reflexión que se me vino ayer a la cabeza paseando con Cristina por el centro de la ciudad.

Ibamos por la famosa calle Sierpes charlando sobre libros oscuros y malditos, películas de serie z y todas esas cosillas que tanto nos molan y vimos de lejos una imagen dantesca: un señor vestido con un esmoquin de telilla fina, unos grandes zapatones y una cabeza de Mickey Mouse. Se trataba de uno de los muchos pedigüeños que se arremolinan en el caso antiguo de Sevilla para ganarse la vida (o según otras versiones para pagarse un cartón de vino), valiéndose de artimañas varias para conseguir unas monedas.

Lo chungo del asunto es que se había quitado los guantes del disfraz y llevaba las manos al descubierto, lo que unido a la conversación que manteníamos mi novia y yo nos hizo estremecer. Parecía un ser mitad humano-mitad dibujo animado, perfecto para cualquier relato de terror de tres al cuarto.

A bote pronto se me vinieron a la cabeza los músicos de apoyo que Korn lleva ultimamente en directo, que van ataviados con máscaras de animales y que dan mal rollito. Más tarde, no pudimos evitar la coña de que el traje del zagal en cuestión era el modus operandi con el que el tío guarro se acercaba a los tiernos e inocentes infantes que tímidamente se acercaban para hacerse una foto con él o pedirle el típico perro-globo, momento en el que el depravado aprovechaba para acariciarles con lascivia el cuerpecito y olerle con gesto vicioso el pelo entre gemidos de placer.

Este pensamiento nuestro, que inicialmente puede parecer una de esas bromas macabras y de mal gusto que en ocasiones nos gusta soltar (y que, todo hay que decirlo, suelen estar muy bien traídas), quizá no ande tan desencaminado del que a otras muchas personas se les pueda pasar en un momento dado por el cerebro. Y es que tengo que decirles que aquel famoso pensamiento de no recuerdo quién que aseguraba que el ser humano es bueno por naturaleza me parece una soberana tontería.

Confiésenlo: si gustan del humor chafardero que a veces desplegamos Cristina y yo, quizá hayan sonreído al leer lo que se nos ocurrió cuando vimos al muchacho de marras por la calle; y después y aunque sólo por un segundo les ha asaltado la duda de si nuestra cruel idea no fuera un simple comentario sino una verdad como un templo. Porque amiguitos, quien más quien menos ha sentido alguna vez cuando ha visto a un ser extraño comportarse de modo sospechoso cierta picazón en la nuca: señales nerviosas que recorren la medula espinal como defensa preventiva de nuestro organismo ante lo que pudiera ser una amenaza, cuando en el 90% de los casos el peligro en cuestión no es más que el producto de cientos de años de educación en el temor a lo ajeno.

Desde pequeños, nos previenen de los extraños; mi progenitor mismo nos ha contado a mis hermanos y a mí un cuentecillo cuya moraleja final es no fiarse ni del padre de uno. La razón de esta particular pedagogía responde, creo yo, al miedo y rechazo que desde que el hombre es hombre nos produce todo lo que se aleja de nuestro contexto más cercano. Lo curioso es que este sentimiento se ha grabado a fuego en el inconsciente colectivo mediante infinidad de situaciones concretas que nos han demostrado que efectivamente, lo que no tiene que ver con nuestra familia directa, nuestra pareja y algún amigo muy próximo a nosotros merece que le demos la espalda e incluso que lleguemos a defendernos de ello.

En el caso que les planteo en este tostón de post, el hecho de que el color oscuro de las manos del disfrazado seguramente se deba a que pertenece a otra etnia hace que nuestro automático e implícito miedo se acentúe aún más; no se debe solamente a un problema de racismo, sino a saber que perteneciendo a otra cultura y región lejana a la nuestra, debemos poner más ojos aún en vigilar al portador de nuestros recelos.

Ya se lo dije: el ser humano es bueno por naturaleza es lo mismo que decir Nocilla de dos sabores: no ha calado apenas nada en nosotros. No sé si somos muy pesimistas o demasiado realistas, el caso es que sentimos aversión, queramos o no, a lo nuevo y desconocido. Además de la educación, todos esos momentos en que te han puteado la vida y en los que has pensado aquella famosa frase de amigos, tu padre y tu madre, han hecho más fuertes los cimientos de la desconfianza hacia los otros. Tampoco es que todos seamos unos hijos de la grandísima puta, pero precisamente la santidad y la beatitud no constituyen nuestro espíritu.

Ahora entiendo porque me suelen caer mal los perroflautas. Además de ser extraños, se fían de la gente. El día que se acuerden de que al final sólo quedarán las cucarachas, a tomar por culo la solidaridad.

Historias para no dormir

Historias para no dormir

Todo el mundo sabe que a los heavys nos va el rollito oscuro. Generaciones de asustaviejas de barrio y marginados de instituto así lo atestiguan. Las cosas que tienen que ver con monstruos del Averno, los misterios del Universo, las resacas y en general con las tinieblas nos atraen irremediablemente.

Además de haber adoptado (en gran parte gracias a los Judas Priest) el cuero o el sky chungo en nuestra vestimenta los jevos hemos hecho nuestro el color negro. Puedo jurarles que he visto dirigir miradas de odio a un grupo de aficionados al metal por no ir vestidos con el uniforme de rigor. Yo me pongo en su lugar, unos pantalones de pitillo en agosto tienen lo suyo.

Se admira por ende a los artistas del género que portan con orgullo ropajes pseudo-sadomaso y que han borrado de su vida el arcoiris. De quien les hablo hoy es un gran ejemplo de ello; incluso, para alegria y jolgorio del colectivo blackie, completa su figura maquillándose el rostro con formas fantasmales y siniestras. En su caso, no puedo asegurarles si ha sacrificado alguna virgen en el bosque para sentirse unido a la Naturaleza.

Como apoyo de la estética los metalheads de todo el mundo suelen gustar de cantantes que utilizen su voz como una alarma de reloj Casio gigante, convirtiendo la famosa proeza de Ella Fitzgerald de romper un vaso mediante la vibración de sus cuerdas vocales en una absoluta mariconada. No podemos negarlo, aunque en ocasiones quisieramos: un vocalista con voz de niña de cinco años nos vuelve locos. El ser humano sobre el que hoy les escribo consigue producir con el micrófono lo que vendría a ser una pelea en una guarderia, con chillidos que más parecen la queja de un perro cuando se le pisa la cola que una voz humana. Y no vean como mola.

Finalmente, desconozco la razón de que nos apasionen tan desmesuradamente las historias de miedito y/o cagaleri (igualmente nos ponen cachondos los cotilleos sobre personas de nuestro mismo colectivo, pero aún no he oído ninguna canción que hable de esto. Aprovecho para emplazarles a que me las envíen si las encuentran), pero es así. Supongo que será porque están chulas. Nuevamente, nuestro amigo ha usado cada uno de sus discos para contar un cuento de terror conceptual; porque esa es otra: desde que los powermetaleros de quince años fundamentan la bondad de la música que escuchan en que los grupos matadragones usan escalas y recursos de música clásica (grande Viruete ), muchos son los proyectos que se han presentado con la etiqueta de progresivo, o aludiendo a sus maravillosas y enrrevesadas composiciones para caerles bien a los melómanos; por desgracia o por suerte, sólo existieron unos Led Zeppelin.

Tras la información que les he facilitado, alguno de ustedes podrá preguntarse: ¿por qué ha incluído este tío en la categoría de olvidados a un señor que por lo que nos cuenta, debe ser la ostia consagrada del heavy? Pues precisamente porque la gente pasa de su puta cara.

King Diamond es el nombre al que responde este gran hombre. Compositor genial (siempre con la ayuda de Mr. Andy Larocque), contador de historias innato, jevy metá con dos cojones y un palito. Oscuro, conceptual, y según dicen buen chaval. Y la peña sigue mandándolo al carajo, o directamente desconociendo su obra.

Ningún disco realmente malo (aunque algún altibajo ha tenido; qué sería del rock sin ellos), conciertos sublimes en los que cabe señalar que utiliza un pie de micro que consiste en dos tibias humanas formando una cruz. Una gilipuertada que nos pone burracos. Grandes canciones, y podría seguir pero para qué, si por mucho que diga cosas buenas sobre Diamond los videos de Mötley Crue seguirán saliendo más que los suyos en VH1.

Tampoco sé esta vez los motivos que llevan a los headbangers a ignorar al danés. A lo mejor es que no tiene melena y eso les cabrea. Quizá es que más que el terror nos motiva el gore, y como no podemos decir huevos con aceite para cantar alguno de sus temas, ni nos molestamos en enterarnos de los que nos quiere decir en los álbumes. Tal vez no ha sabido hacerse la suficiente publicidad.

No quiero creer, aunque también es posible, que lo que nos ocurre es que somos carajotes; carajotura en el sentido de que al final, acabamos oyendo lo mismo de siempre. Con cabreo les digo que en mi caso, estoy de Numbers Ofs Thes Bests y de Painkillers hasta donde nunca da el Sol. Sí, sí, están guays, pero un rato. Pero siempre volvemos a la rutina musical, recuperando el Kings Of Metal de la estantería del tito Enrique, alias El Accept, y asándonos con la chupa en pleno agosto.

Les juro que en los momentos en los que pienso en estas cosas, me arrepiento un poquito de haber dejado Psicología. Hay tantas personas que necesitan ayuda...


¡No hija, no!

Anoche tuve la ocasión de zappear por la programación nocturna y me topé con dos programas que me resultaron interesantes. El primero era una película porno, cuyo mayor atractivo fue ver como la mazizorra de turno se la chupaba a un tío vestido de langosta. Quien quiera que sepa qué peli es que me diga el nombre, por caridad.

El otro espacio televisivo consistió en un documental sobre Camilo Sesto. Lo pillé ya empezado, así que sólo pude ver desde la época de Jesucristo Superstar en adelante. Una voz corporativa iba contando, con el apoyo de numerosas entrevistas a amigos y conocidos del cantante y a Sesto mismo, los avatares que al antaño mojabragas le han ido sucediendo a lo largo de los años.

Hacia el final del reportaje la historia se detenía en la salida al mercado de Mola Mazo, ese tema tan bailado en discotecas homosexuales de toda España. La coñita llegó cuando el narrador presentó el susodicho tema como una composición acojonante, llena de matices y soberbia (utilizó otras palabras que no recuerdo, pero vino a decir eso, lo juro); ahí fue cuando se estropeó uno de los pocos ratos agradables que TVE me ha ofrecido hasta ahora.

Y es que vale, la canción de marras tiene su gracia y tal, cumple todos los requisitos para entrar en mi amplia lista de soplapolleces y durante unos minutos puede resultar incluso agradable, pero me temo que de ahí a encumbrarla a los altares a los que el guionista del documental la alzó anoche hay un trecho bastante amplio.

Espero que no me malinterpreten; Camilo Sesto me ha parecido desde siempre una de las mejores voces que ha dado la canción española y un tío que me cae medianamente simpático; si bien es cierto que su característica mirada perdida en ocasiones me da mal rollito, en general no me desagrada el muchacho. No ataco al artista, y tampoco a su obra, pues ya como ya les he dicho Mola Mazo me deja un saborcillo dulzón en la boca. Lo que me sucede es que me toca los cojones sobremanera que la gente no sea capaz de aceptar que algo, aunque sea chachi piruli y no esté mal hecho, es una maldita estupidez.

Esto que les cuento también me ocurre cuando leo por ahí algunas críticas a, por ejemplo, sketchs de los Monty Python. No dudo que son uno de los referentes del humor inteligente y surrealista en todo el mundo, pero mentiría si no fuera capaz de decir que algunas escenas de los ingleses no son más que absolutas gilipuertadas. Muy bien pensadas y geniales, incluso con más jugo del que pueda parecer a simple vista, pero sin duda y por encima de otros asuntos tonterías enormes.

Como el caso anterior, hay por ahí bastantes: videos de Youtube, chistes absurdos, cómics de culto... No comprendo la manía que tenemos (no tiro la primera piedra, eso está claro) en ocasiones de justificar que algo nos gusta, es grandioso o nos hace reír mediante parrafadas encontradas en alguna bitácora o críticas concienzudas de supuestos expertos, con lo fácil que sería decir: me encanta porque es una soberana mierda.

 

No problem

No problem

 

No me he documentado lo suficiente, pero en mis devaneos habituales por Internet no he encontrado demasiados comentarios, por no decir casi ninguno, de la serie de las que les voy a hablar hoy. Y eso que para mí es una de las mejores que la caja tonta ha ofrecido en toda la historia.

Tuve una época de enganche a la televisión bastante profundo. No sé de donde sacaba el tiempo, el caso es que me tragaba impunemente cualquier programilla que estuviera medianamente bien. Si la generación anterior a la mía presume de haber vivido la era de dibujos animados como Heidi, Marco o Jem Chica Pop nosotros podemos presumir de haber presenciado la era de las reposiciones, donde todas esos programas y alguno más fueron nuevamente emitidos con el inconfundible savoir-fair de los programadores televisivos patrios, en el que capítulos repetidos hasta la saciedad (véase la entrada para Antena 3 en Wikipedia) se veían acompañados por un baile de temporadas y saltos espaciales que hacía prácticamente imposible pillar de qué coño iba la historia. Sin embargo, nuestra inteligencia superior o quizá la radiación que producen los rayos catódicos nos permitía enterarnos del asunto. Eran buenos tiempos.

Además de mi natural atracción por los dibus disfrutaba igualmente de algunas series, en su mayoría americanas por darme por culo desde siempre el 99% de las producciones españolas. Eso sí, tengo que reconocer que me tragué como un cabrón Médico de Familia; el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Curiosamente, y como posteriormente viene siendo costumbre en mi vida, estos simpáticos espacios televisivos sólo eran vistos por mí o algún descarriado más. Dejando aparte El Mundo de Beakman, que visionaba sin parpadear durante mi etapa de amor por la ciencia (que duró poco, todo hay que decirlo), mi otro gran fetiche era Parker Lewis Nunca Pierde.

Quizá algunos de ustedes la recuerden; para los que no, la serie se desarrollaba en un instituto, donde el protagonista y sus dos mejores amigos vivían las típicas situaciones presentes en cualquier serie destinada a adolescentes. El encanto de Parker Lewis era que éste tenía prácticamente el control del centro de estudios, con cámaras colocadas por toda la escuela, una lista de excusas válidas para Musso (la terrible y prototípica directora, que por supuesto contaba con los servicios de el odiable y prototípico pelota) y todo un sinfín de cacharros que convertían la vida estudiantil en la juerga que al menos a mí me hubiera gustado disfrutar.

No podía faltar igualmente el alumno tragón, un poco bobote y de buen corazón encarnado en el personaje de Kubiak, estrella del tópico equipo de futbol americano del cole y que solía repetir la frase comida, ahora tras la que era agasajado con un pescado vivo que engullía mientras le daba coletazos en los labios; tampoco nos libramos en esta serie del nerd de turno, en esta ocasión llamado Jerry y compañero inseparable de Parker, para el que trabaja y al que acompaña en sus planes para seguir llevando la vidorra que se pegaba el muchacho. El otro secuaz de Lewis responde al nombre de Mickey (obviaremos los chistes de dibujantes congelados), rockero de pantalones ajustados y pendientito en la oreja, que como no podía ser de otro modo toca la guitarra y se pasa el tiempo ligando lo que puede.

A estos personajes hay que añadirles un millar de estereotipos más: la hermana insufrible, los padres que no se enteran de nada, el competidor por la hegemonía del instituto que casi le cuesta al prota un disgusto, las chicas de las que es imposible no enamorarse...todo muy sencillo y en cierto modo previsible.

Como ya he dicho, a pesar de que realmente el trasfondo de la serie no es más que la repetición de los argumentos de siempre la forma de plantearlos y las situaciones, en ciertos momentos surrealistas pero geniales, convierten a Parker Lewis Nunca Pierde en una referencia que por desgracia no siguieron demasiados los creadores de otros productos televisivos que fueron surgiendo posteriormente.

A todo esto hay que añadirle la estética de primeros de los 90, donde la década anterior seguía latente en el espíritu de la juventud, y el hecho de que en cada capítulo se trataban temas que no por conocidos eran menos interesantes: la música, el primer amor, la distancia generacional entre jóvenes y adultos, los estudios y un sinfín más de problemas que se desgranaban durante los 71 capítulos que según Imdb duró la serie.

Cojonudo todo, sí señor. Que guay para verla con los colegas. Y una vez más, no me explico por qué, según parece, nadie recuerda o considera digno de elogio este increíble programa. ¿Quizá incompatibilidad de horarios? ¿A lo mejor a la peña Parker le caía mal? Lo entiendo, en ciertos momentos puede resultar repelente, pero tampoco creo que sea para hacerle la cruz. ¿Los colores chillones habituales en las camisas del actor producía el conocido efecto epilepsia de anime japonés? Os pido ayuda para que me digáis por qué cojones la gente pasa de Parker Lewis. Lo único que es seguro es que Cristina y yo hablaremos de Parker, para engrandecer aún más aunque parezca difícil nuestro particular Universo. Engrandezcan ustedes mi confianza en el futuro del planeta y comenten algo, por Dios.